lunes, 27 de julio de 2015

Ahora estoy en blanco, tengo que aprenderlo todo

ELIANA NAVARRO
(Buenos Aires, 1975, desde 1976 reside en Bariloche, provincia de Río Negro; Argentina)

Relación
Tomada de bariloche2000

Dejé
a un desconocido acariciar
mis pies
dormidos bajo la manta el tren
cruzaba la noche
la línea sur.
***

De cuerpo amaneciste nuevo
Florecida
tallada con cincel
de limar la omisión
oprimida que ibas
de no amor
No dejaste
beso en pie
no que raspe el abismo
la derruida flor el credo
la simetría de una cosa.
**

Entraron pájaros
no es que alguien hizo trampa
o sediento de poder
quiera capturar
cosas que vuelan
Son ellos. Los pájaros

se metieron en la casa
y después no hubo
salida

algo anda mal en mayo
gira y se cierra sobre si
la tarde

afuera el mundo
es un amor
que precipita

se pliega sobre sí una mujer
que tampoco
debería haber entrado

andaba igual
que esos
frágiles
buscando agua con azúcar

a cambio
entró a un sitio inmenso

no es la casa abierta así
desfachatadamente
¿quién hará después
la medición
real de los espacios?

aparte del dolor
aparte del deseo de salvarlos

¿cuánto vale una visión rotunda en esta casa?

¿cuánto ocupa lo que un pájaro
pierde
cuando entra por error
en otro mundo?

vidrio

el corazón de una mujer
que no puede salir
estalla y

no es la casa.
**

Regreso:
podría ser el nombre de este viaje, pero la machi al otro lado del pasillo no dejará correr esa mentira.
No sus ojos negros, ni su calma adivinatoria
ejercida sobre mí
a pesar de mí.

Pocos ríen en sus butacas.
Pocos van hacia la parte bella de su vida.

Continuidad, vacío, movimiento, pez.
¿quién puede asegurar que se trata de un regreso?

Años por esta develación.
Ahora estoy en blanco, tengo que aprenderlo todo

por ejemplo
que río significa río, pero además corriente, un devenir
un agua sin detenimiento.

Nadie vuelve.

Tocada por la noción más pura de tránsito
solo espero
encontrar aquélla escena, así arrojar mi cuerpo,
así la mutación callada o la otredad, ese germen concebido.

Vi distancias, fui cruzada por un puente
sin propósito
encontré en otros sitios la razón del espejo:
círculos de sal invitándome a subir. Y a rotar.

Degustadora de la levedad, oidora del vuelo de los pájaros, roedora del sentido, heme aquí:
girando en espiral
hasta tocar la comprensión.

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char