martes, 15 de septiembre de 2015

Los poetas aúllan

VLADIMIR MAIAKOVSKI

(Baghdati, Georgia, Rusia, 1893-Moscú, id., 1930)

 Yo mismo
(Fragmentos)

Yo soy poeta. Creo que en esto reside todo mi interés.

Composición de la familia
Padre: Vladimir Konstantinovich (inspector forestal de Bagdadí), falleció en 1906
Madre: Alexandra Alexéevna.
Hermanas:
a) Liudmila
b) Olga
Por lo visto, no hay otros Mayakovski.

Lo excepcional
Siete años. El padre empezó a llevarme en los viajes de inspección a caballo. Un puerto en la montaña. Es de noche. Nos envuelve la niebla. No se ve ni al padre. Un sendero estrechísimo. El padre, por lo visto, tiró con la manga de una rama de escaramujo. Con el impulso la rama clavó sus espinas en mis mejillas. Chillando bajito, me saqué los pinchos. Desparecieron inmediatamente la niebla y el dolor. Por debajo de la niebla, a nuestros pies brillaba más que el cielo. Era la electricidad. La fábrica de remaches del príncipe Nakashidze. Después de la electricidad la naturaleza dejó de interesarme por completo. Es una cosa imperfecta.

La enseñanza
Me enseñaron mi mamá y mis primas de todos los grados. La aritmética me parecía inverosímil. Había que contar manzanas y las peras repartidas entre unos chiquillos. A mí siempre me las daban, y yo siempre las daba sin contarlas. En el Cáucaso hay toda la fruta que se quiera. A leer aprendí con placer.

El primer libro
Algo así como La avicultora Agafia. Si en aquel tiempo hubieran caído en mis manos varios libros así habría dejado de leer por completo. Por suerte, el segundo fue Don Quijote. ¡Ese sí que es un libro! Hice una coraza y una espada de madera y no dejaba a mi alrededor títere con cabeza.
(...)
Cómo era Moscú (1906)
Iba mal el asunto de la comida. La pensión del Estado es de diez rublos mensuales. Mis dos hermanas y yo seguimos estudiando. Mamá se ve obligada a alquilar habitaciones y servir comidas. Las habitaciones son desagradables. Los estudiantes que las ocupan son pobres. Socialistas. Me acuerdo del primer bolchevique que conocí, Vassi Kandelaki.

El trabajo
La familia no tenía dinero. Tuve que pirograbar y dibujar. Recuerdo sobre todo los huevos de Pascua. Redondos, giraban y chirriaban como puertas. Vendía los huevos a una tienda de artesanía de la calle Neglínnaya. Desde entonces detesto el estilo ruso y el artesanado.

Lectura
No reconocía en absoluto la novelería. Filosofía. Hegel. Ciencias Naturales. Pero, principalmente, el marxismo. No hay obra de arte a la que me aficionara más que el Prefacio de Marx. De las habitaciones de los estudiantes salían publicaciones clandestinas. Táctica del combate callejero, etc. Recuerdo claramente un librito azul de Lenin, Dos tácticas. Me gustó que el libro estuviera cortado hasta las letras. Para pasarlo de matute. Estética de la máxima economía.

Segundo arresto (1908)
Los inquilinos de nuestra casa cavan un pasadizo bajo el Taganka. Para liberar a las mujeres condenadas en la cárcel. Se consigue una evasión de la prisión de Novinsk. Me cogen. En casa encuentran un revólver y literatura ilegal. No tenía ninguna gana de ir a la cárcel. Alboroté. Me llevaban de cárcel a cárcel: Basmannaia, Metschankaia, etc. Y por fin a los Butirki, Celda 103.

El maravilloso Burliuk (1912?)
Pienso en Burliuk* con un amor constante. Un amigo maravilloso. Mi verdadero maestro. Fue Burliuk quien hizo de mí un poeta. Me leía a los franceses y a los alemanes. Me ponía delante de las narices libros. Paseaba conmigo y hablaba interminablemente. No me soltaba un metro. Me daba cada día 50 kopeks. Para que pudiese escribir sin morirme de hambre.
* Compañero de Maiakovski en la Escuela de Bellas Artes

Agosto (1917)
Poco a poco Rusia se kerenskiza. Se ha perdido el respeto. Abandono La Vida Nueva**. Comienzo el Misterio Bufo.
 ** Diario dirigido por Gorki

Octubre (1917)
¿Hay que adherirse o no? El dilema no lo era para mí (ni para los demás futuristas moscovitas). Era mi revolución. Fui a Smolny. Trabajé en todo lo que se presentaba.

Enero (1918)
Voy a Moscú. Intervengo aquí y allá en público. Por la noche, en el Café de los Poetas, en la calle Nastasinski, abuelo revolucionario de los actuales cafés poéticos de salón. Escribo guiones de cine. Represento yo incluso. Hago dibujos para carteles de cine. Junio. De nuevo en Petersburgo.

En 1926
En mi trabajo, me concentro intencionadamente sobre el periodismo. El artículo, la consigna. Los poetas aúllan, pero no saben hacer otro tanto, y publican la mayoría de las veces en suplementos irresponsables. En cuanto a mí, las elucubraciones líricas me hacen reír, es tan sencillo como confeccionar, y poco interesante para cualquiera salvo para vuestra esposa.
Colaboro en Izvestias, Trud, Rabotchaia Moskva, etc.

Mi segundo trabajo: continuar la tradición interrumpida de los trovadores y menestreles. Voy de ciudad en ciudad y recito versos. Novotherkask, Vinitza, Jarkov, París, Rostov, Tiflis, Berlín, Kazán, Tula, Praga, Leningrado, Moscú, etc.

La guerra
La acogí conmovido. Primero solo por el lado decorativo, ruidoso. Carteles de encargo y, por supuesto, perfectamente guerreros. Luego unos versos: "Han declarado la guerra".

Invierno
Aborrezco y odio la guerra. Ay, tapad, tapad los ojos de los periódicos y otras. Perdí todo el interés por el arte.

En quintas
Me raparon. Ahora no quería ir al frente. Simulé ser un delineante. Por la noche aprendía de un ingeniero a dibujar autos. Empeoró lo de publicar. Los soldados lo tenían prohibido. Brik era el único que me alegraba. Compraba todas mis poesías a 50 kopeks la línea. Publiqué Flauta espinazo y La nube. La nube resultó cirrosa. La censura la sopló. Seis páginas de puntos suspensivos. Desde entonces detesto los puntos. Y las comas también.

De Yo mismo (Autobiografía),  escritos entre 1922 y 1926 (traducción de A.P. Sandoval).
Tomado de cargueconcuidado.blogspot.com.ar
**

Yo quiero ser comprendido por mi país, 
pero si no soy comprendido, qué se le va a hacer,
pasaré por la tierra natal como pasa la lluvia oblicua.

Tomado de davidzuker.com/wikilydia
 ***
La poesía no puede, so pena de morir o decaer, integrarse a la ciencia o a la moral; la poesía no tiene la verdad por objeto, su fin es ella misma.
*
La poesía no consiste en levantar la cabeza hacia el cielo en un rapto de inspiración, para que poco después, la celestial poesía descienda sobre la calva del poeta en forma de paloma, avestruz o pavo real. El trabajo de Marx contra el idealismo hegeliano es cabal en este sentido.

De Poesía y revolución, Traducción de J. Fuster y M. A. Oliver, Barcelona: Península, 1971.
**
¿SE ATREVE? 

Yo emborronaré el mapa de lo vulgar 
vertiendo la pintura en un vaso. 
En un plato de gelatina mostré 
los pómulos oblícuos del océano. 

En las escamas de un pez de hojalata 
leí la llamada de nuevos labios. 
Y usted 
¿se atreve 
a tocar un nocturno 
en la flauta de los canalones? 
**
Carta de Maiakovski del 12 de abril de 1930, dos días antes de morir

De mi muerte, no se culpe a nadie, y por favor, sin comentarios.
Al difunto le molestaban enormemente.
Mamá, hermanas, camaradas, perdonadme -no es un método-
(no se lo aconsejo a nadie), pero no tengo otra salida.
Lila, ámame.
Camarada Gobierno: mi familia se compone de Lila Brick, mamá,
mis hermanas y Verónica Vitóldovna Polónskaia¹.
Si les haces la vida soportable, gracias.
Envíen los versos sin terminar a los Brick. Ellos sabrán descifrarlos.
Como se dice,
el "incidente" ha terminado,
"la barca del amor,
se estrelló contra la vida cotidiana":
Estoy a mano con la vida,
y es inútil recordar,
dolores,
desgracias,
y ofensas recíprocas.
Sigan felices. 
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char