jueves, 26 de noviembre de 2015

He venido de blanco

JUAN SALVI

(Arrecifes, Buenos Aires, Argentina, s/d)
DE ARCHIVO


CUESTIÓN

¿A qué fijar ella sus ojos en
  triste gato de uñas alquiladas?

Su caso es peor:
puede vivir sin ser amado,
pero las palabras,
    las palabras necesitan amor.
**
EL REGRESO

Voy a entrar.

Sobre la puerta casi cruz,
dejaré mis fotografías.

Buen día, padre.
Buen día, madre.

He venido de blanco,
para alegrarlos.
**
EN LA PENUMBRA

I
y mientras caminaba
hacia el reclinatorio
creía volar
pasos en el aire - liviano de todo pecado
y Jesús ya no tendría que bajar
triste
la cabeza
podrían reír juntos, hablar, hacer bromas
sólo que caminaba en el aire
y tenía nueve años
y pronto volvería a caer

II
la orden era no masticar
el cuerpo se iría diluyendo en la boca
pegándose de una manera molesta contra el paladar
tan sólo un movimiento
con el índice salvador
no masticar   aguantar en silencio
casi conmovido
no masticar   hacer una bolita
un Cristo bichito de humedad asustado
y luego tragarlo   tragarlo
esa era la orden


III 
años después
en la soledad de esa capilla
escuchó a una voz preguntar
"que haré
  arrancado de mi cruz
  y entregado al sueño hambriento de los lobos".
**
Tomados de su blog raros y encendidos.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char