viernes, 12 de febrero de 2016

Pero vos creíste ser el fabricante de crear

I.M.
Fuente: La Nación

Jorge "Chiquito" Leonidas Escudero
(San Juan, Argentina, 1920-2016)


LA CREATIVIDAD

Viene de antes que vos y sorpresivamente
a veces te habla.
Mientras tanto el artista hace
garabatos y cree
gobernar la manija creativa.

A veces se te asienta
el pájaro famoso de la inspiración
y otras un sapo intuitivo
salta en tu pecho y caza hermosa mariposa.

Creíste ser el creador de eso
cuando era el otro,
el que está escondido siglos y siglos atrás
y te habló porque estabas propicio a escucharlo.

Pero vos creíste ser el fabricante de crear
cuando más bien agradecé
porque te arrojaron desde lejos, si acaso,
un pedazo de verdá.

Porque antes de eso
cuántas veces creíste que sí,
que eras vos el creador y al intentar
hacer arte sólo hiciste
palos de ciego, merdosidá.

Luego si nadie es creador ¿qué pasa? Nada,
porque todo es garabatear mientras se espera
que desde lejos, de alivio,
se te asiente un pájaro hermoso
o el sapo intuitivo te entregue una mariposa.
***
GLORIA EFÍMERA

Aquí estoy otra vez en una foto, fue
nuna masiva entrega de diplomas
donde me dieron uno por mérito supuesto
y en la foto aparezco entre dos mujeres,
una su mano en mi hombro y la otra
agarrándome el codo.

Son dos damas amigas que me asisten
no sea caiga de narices
antes de recibir la distinción.
Digo porque la espera fue excesiva.

Rara fotografía cuando estuve en esa
entrega de cartulinas para el recuerdo.
Y a pesar de tan bella custodia femenina
parecía yo uno a quien lo llevan preso.

Y hasta sepan ustedes que ya en noche alta
volvía galardonado por calle solitaria
cuando unos perros ladraron. Me asusté
y al volver la cabeza se me cayó de la calva
la corona de laureles.

No dije a mi escudero "ladran Sancho
señal que cabalgamos" sino que
me bajé del caballo
y llegué a mi casa a pie.
***
Cerros abajo

¿Qué te aflige hoy?
¿Qué te arruga las arrugas?
¿has visto algún mal modo en el aire?
Veo un murciélago en tu cabeza,
¿vas a espantarlo?

Bueno amigo me entero que ¡carajo!
lo esperado no anduvo.
Entiendo: el tiempo te castigó y la mujer deseada
en vez de incorporarte besos, cariciarte,
agarró distancia de vos

Y ahora no te alcanza la palabra
para decir las uvas están verdes sino
que quisieras morirte.

Y si gritaras eso hacia la Cordillera
los guanacos dispararían asustados;
y acaso algún amigo desos viejos allá,
levantaría las cejas incrédulo:¿Cómo
sos vos el mismo firme que ayer
buscaba oro nestas piedras? No –diría-, no
puede ser él tienen que ser
quejas del viento.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char