sábado, 13 de agosto de 2016

La vista quieta

Edgardo Russo
(Santa Fe, 1949-Buenos Aires, 2015)




Yo me propuse trabajar
-con mi Leica y el ojo-
la cámara oscura de la cabeza
y fijar su vacío. Fracasé.
Amo lo que me llena.
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Naturaleza muerta N° 3

Clarea tras la tela el verano, en la jungla del patio.
No hay nada en qué fijar, más allá de la maraña
de enredaderas que trepan el tapial carcomido
por agónicos helechos la vista quieta.
Nada, de este lado de la tela donde se agrieta
abovedada contra la ventana la sombra del que mira.
Pero si en este preciso instante aparecieras deteniéndote
bajo el arco que dibuja la hoja de la palmera al caer
y desde esa quietud del retrato me miraras, quebrarías
- única cosa viva entre las verdes mortajas -
esta naturaleza muerta, este instante enjaulado.

De Reconstrucción del hecho, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1988,
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char