lunes, 24 de octubre de 2016

Ningún poeta sampónico ha escrito aún La Divina Comedia

Gianni Rodari
(Omegna, Italia, 1920-Roma, id., 1980)

Hace falta una flor

Para hacer una mesa hace falta madera,
para hacer madera hace falta el árbol,
para hacer el árbol hace falta la semilla
para hacer la semilla hace falta el fruto
para hacer el fruto hace falta una flor
hace falta una flor, hace falta una flor,
para hacer una mesa hace falta una flor.
Para hacer una flor hace falta una rama
para hacer la rama hace falta el árbol
para hacer el árbol hace falta el bosque
para hacer el bosque hace falta el monte
para hacer el monte hace falta la tierra
para hacer la tierra hace falta una flor
para hacer todo hace falta una flor.…
**
La oreja verde

Un día, en el expreso de Soria a Monteverde,
vi que subía un hombre con una oreja verde.

No era un hombre joven sino más bien maduro,
todo menos su oreja, que era de un verde puro.

Cambié pronto de asiento y me puse a su lado
para estudiar el caso de cerca y con cuidado.

Le pregunté:- Esa oreja que tiene usted, señor,
¿Cómo es de color verde si ya es usted mayor?

Puede llamarme viejo - me dijo con un guiño -
esa oreja me queda de mis tiempos de niño.

Es una oreja joven que sabe interpretar
voces que los mayores no llegan a escuchar:

Oigo la voz del árbol, de la piedra en el suelo,
del arroyo, del pájaro, de la nube en el cielo.

Y comprendo a los niños cuando hablan de esas cosas
que en la oreja madura resultan misteriosas...

Eso me contó el hombre con una oreja verde
un día, en el expreso de Soria a Monteverde.
**
Pues te regañarán porque no has vuelto a casa, te regañarán por cien motivos, cada uno más estúpido que el otro, como hacen siempre los mayores. Los mayores se divierten regañando a los pequeños. Es su pasatiempo favorito. Yo creo que se pasan las noches en vela estudiando nuevas formas de atormentarlos. 
(...)
Samponia no es una monarquía con infinidad de nombres de reyes que retener en la memoria, ni una península con muchos golfos y promontorios que señalar uno a uno en los mapas. Es sencillamente una sociedad secreta fundada y compuesta por cinco chicos romanos de Trullo: Darío, Sandrino, Franco, Livia y Máximo.
(...)
La historia de Samponia es brevísima e incluso puede decirse que aún no tiene historia ya que la edad de su población oscila entre los 8 y 12 años. Los sampónicos no han tenido tiempo hasta ahora de hacer guerras, conquistar colonias, construir monumentos célebres, trazar carreteras, ni desarrollar la industria ni el comercio. También en lo referente a la literatura todo está por hacer. Ningún poeta sampónico ha escrito aún La Divina Comedia.

De Las aventuras de Tonino el invisible.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char