martes, 7 de febrero de 2017

Cien habían muerto de alegría

ODVEIG KLYVE

(Noruega, 1954)

En un día de septiembre del siglo XX Colombia le ganó a Argentina cinco a cero Cien mil personas mareadas por el triunfo celebraron la hora la tarde la noche
el pasado el futuro Cuando el sol salió mil
seguían en la calle tendidos sangrando de júbilo y cien habían muerto de alegría
Los restantes regresaron sigilosos
al frío de la guerra a los códigos de corrupción con los restos de las victorias que marean
las esperanzas que marean.

De Balístico. Traducción al español de Zingonia Zingone.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char