lunes, 20 de mayo de 2013

La alegría de mis semejantes los perros


ELBA FÁBREGAS 
De Historias de pájaros. Javier Villafañe. Ilustraciones: Elba Fábregas

(Buenos Aires, Argentina, 1918-1984)

Tengo el cuerpo en otro lado,
piedra en el seso,
armas en la nuca.
La médula tirita, tiempo acanalado.
Este agujero como el sol sobre el fondo de la carne.
Lluvia en el pecho.
Igual a la locura:
se llega solo a todas partes
y ni la propia sangre se conmueve.
***

La alegría del ahorcado
quiero para mí.
La alegría de estar solos entre todos
quiero para mí.
La alegría de la boca llorando,
masticando,
lamiendo,
gritando,
hablando,
cantando
y todo lo que haga la boca
quiero para mí.
La alegría de mis semejantes los perros
quiero para mí.
La alegría de la locura
quiero para mí.
La alegría de los granos en la espalda,
la alegría del cuerpo sobre el colchón,
la alegría del hijo de cualquier hombre
quiero para mí.
La alegría de las manos en descanso
o rompiéndose contra la piedra
quiero para mí.
Que se pudran los que no me comprendan.
Amén.

de Piedra demente,
Ed. Libros de Tierra Firme, 1987; y en  Los Villafañe – Poesía familiar.
Ed. Colihue, 2012.

1 comentario:

Vera Eikon dijo...

Leer poemas así y pensar que la poesía es esa sencillez tan difícil de alcanzar....Me encantaron. Abrazo.

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char