domingo, 15 de febrero de 2015

Caridad, Compasión: palabras huecas

Pedro B. Palacios 

(Almafuerte)
(San Justo, Provincia de Buenos Aires, 1854-1917)

El misionero
(Fragmentos)

6

Mas, levantando el sórdido capucho,
Toca de su radiante, calva testa,
Dijo con voz de llanto y de protesta:
“Yo soy el miserable que amó mucho.

“Soy el que puso paz en la discordia,
Pan en el hambre, alivio en las prisiones,
Y en la obsesión tenaz, más que razones,
Puso sin razonar, misericordia.

“Yo derramé, con delicadas artes,
Sobre cada reptil una caricia:
No creí necesaria la Justicia
Cuando reina el Dolor por todas partes.

“Con sublime, suprema Democracia,
Cualquier hombre fue hombre en mi presencia;
No dividí jamás en mi conciencia,
Cual un escriba infame, la Desgracia.

“Yo miré con espanto al miserable,
Con el espanto del Caín primero,
Cual si yo –¡pobre sombra, todo entero!–
Fuese de su miseria responsable.

“Yo entendí que los éxitos ultrajan
La equidad del Señor y de sus dones;
Pues por un triunfador hay mil millones
Que más abajo de sí mismos bajan.

“Yo repudié al feliz, al potentado,
Al honesto, al armónico y al fuerte...
¡Porque pensé que les tocó la suerte
Como a cualquier tahúr afortunado!

(...)

“Yo tuve mi covacha siempre abierta
Para cualquier afán, falaz o cierto,
Y tan franco, tan libre, tan abierto,
Mi hermoso corazón como una puerta.

(...)

“Yo recibí el sarcasmo pestilente
Que de los senos presidiarios corre,
Como el santo de piedra de una torre
Las caricias del sol sobre su frente.

“Y a pesar de ser bálsamo y ser puerto,
De ser lumbre, ser manta y ser comida...
¡A mí nadie me amó sobre la vida
Ni nadie me honrará después de muerto!”.

Como rueda, filtrando los breñales,
El manantial nervioso y cristalino,
Comenzó, por la faz del Peregrino,
A desatar el llanto sus raudales.

(...)
***
9

“Caridad, Compasión: palabras huecas,
Llanto de cocodrilo plañidero...
¡Si una santa mujer, si un jardinero,
Abonan su jardín con hojas secas!

“Felicidad total: maldito nombre,
Consigna del cobarde y del tirano...
¡La perfección en sí del cuadrumano,
Tal vez hubiese suprimido al Hombre!

“Ser algo es ser esclavo; no hay libertos...
¡Todo marcha en la lógica Suprema:
Desde el collar de soles de un sistema
Hasta cualquier montón de insectos muertos!

“En vano, Chusma sacra, en vano jipas...
¡Tienes que trasponer los Infinitos,
Como avanza el rocín bajo tus gritos,
Arrastrando al andar sus propias tripas!

“En las olas que te alzan y voltean,
Ruedas al más allá, roja burbuja,
Sin saber la razón que a ti te empuja,
Como no sabe un buey por qué le arrean.

(...)
***
12

(...)

“Fui grande en el soñar y fui pequeño
El día de la acción, y eso me pierde...
¡Pero, no quiero ya que se recuerde
Que ya es una virtud tener un sueño!

“Que sobre mí su maldición irradie
La conciencia vulgar, la ley del hombre:
Perdí persona, posición y nombre
Y para bien del Bien ya no soy nadie.

(...)

“Yo mismo, sin piedad, no me perdono
Ese luchar frenético de Olimpia;
Criminal es un bien que nada limpia,
Castigo es una cruz que no es un trono.

“Sin ley, ni hogar, ni patria, ni destino,
Como las hojarascas de la selva,
¡Dejaré de sufrir cuando me vuelva
Polvo bien pisoteado en el camino!...

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char