miércoles, 12 de agosto de 2015

Apenas rastro de un dedo sobre una ventana empañada soy

Liliana Campazzo
Tomada del blog elpoetaocasional

(Buenos Aires, Argentina, 1959. Reside en El Cóndor, Río Negro, Argentina)


I

Hay pájaros
y también
chispazos de pájaros
esos
que cuando el sol
corre al lado del auto
por una ruta de tierra
cruzan
delante de la ventanilla
y dejan los ojos cansados
por el esfuerzo de ver su luz
de pájaros.
La ruta de piedra y pozos
se parece a la vida
dura tosca
levanta polvareda
como cuando una
sin más razón
que la tristeza
pega un grito.
**
XIII

Sylvia Plath escribía un poema para el cumpleaños
decía que no era mas que boca,
                                        / que su corazón un geranio detenido
que sé yo las cosas que decía
ella no está acá para explicarme nada
sin embargo
cuando mi cabeza se metió al horno
tuve que pedirle
un rincón tranquilo
Ella escribía sobre un vidrio mejor
en su vientre un caballo
ella paria cachorros
trazaba mapas
comía lámparas
podía recordar la lengua sobre el pezón
gritaba sylvia plath y era lengua dentro de la boca
                                                                                 / de su madre
apenas rastro de un dedo sobre una ventana empañada soy
una araña olvidada sobre una maceta
soy la que barre
mientras mi perro olisquea mis plantas.
**
una tarde en este barrio

La siesta es el centro de mí día sábado.
Aquí en las 1016 el sábado es el centro de la vida.
La murga ensaya el sábado.
Los partidos se juegan el sábado.
Las vecinas sacan a los chicos afuera a gritar.
La radio comunitaria cuelga cumbias en el aire.
Y los muchachos del barrio se ponen desde las dos a preparar
la birra y el faso del sábado.
La tarde del sábado avanza así
no me tiene en cuenta
no entiende que la siesta
es el centro de mi día
no entiende
no entiende que soy yo la que trabaja
de lunes a viernes
que el sábado es mi día de hacer el amor
de poner el lavarropas
de regar las plantas
de dormir la siesta.
La siesta del sábado es el centro
de mi vida.
Ahora me levanto
escribo
que la siesta
que hoy no hice el amor
que el lavarropas funciona bien
y un tipo dice: Aguante las mil eh!!
Terminó el partido
la murga saluda con su redoblante
un chico lleva apretada de la cintura a una chica
todo en ellos dice que se van al centro de su vida
la cumbia final habla de coger toda la noche
y yo estoy despierta
sentada en esta máquina gris que no fabrica poemas
buscando el centro de qué.
**
III

Entonces tuve la certeza
que las palabras
que digo no dicen sólo
lo que dicen
si no que todo
en mi voz
dice piedra.

2 comentarios:

Vera Eikon dijo...

El poema sobre Sylvia es maravilloso...Abrazo

David Gonzalez dijo...

la verdad y honestidad en su poesía, el poema de las Mil es sublime

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char