jueves, 13 de agosto de 2015

Hay algo más tonto en la vida / que llamarse Pablo Neruda?

PABLO NERUDA

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto
(Parral, Chile, 1904-Santiago, Chile, 1973)

Libro de Las Preguntas 
(Fragmento)

II
Si he muerto y no me he dado cuenta
A quién le pregunto la hora?
De dónde saca tantas hojas
La primavera de Francia?
Dónde puede vivir un ciego
A quién persiguen las abejas?
Si se termina el amarillo
Con qué vamos a hacer el pan?
**
V
Qué guardas bajo tu joroba?
Dijo un camello a una tortuga.
Y la tortuga preguntó:
Qué conversas con las naranjas?
Tiene más hojas un peral
Que Buscando el Tiempo Perdido?
Por qué se suicidan las hojas
Cuando se sienten amarillas?
**
X
Es este mismo el sol de ayer
O es otro el fuego de su fuego?
Cómo agradecer a las nubes
Esa abundancia fugitiva?
De dónde viene el nubarrón
Con sus sacos negros de llanto?
Dónde están los nombres aquellos
Dulces como tortas de antaño?
Dónde se fueron las Donaldas,
Las Clorindas, las Eduvigis?
**
XXV
Por qué para esperar la nieve
Se ha desvestido la arboleda?
Y cómo saber cuál es Dios
Entre los Dioses de Calcuta?
Por qué viven tan harapientos
Todos los gusanos de seda?
Por qué es tan dura la dulzura
Del corazón de la cereza?
Es porque tiene que morir
O porque tiene que seguir?
**
XXXII
Hay algo más tonto en la vida
Que llamarse Pablo Neruda?
Hay en el cielo de Colombia
Un coleccionista de nubes?
Por qué siempre se hacen en Londres
Los congresos de los paraguas?
Sangre color de amaranto
Tenía la reina de Saba?
Cuando lloraba Baudelaire
Lloraba con lágrimas negras?
**
LXVI
Echan humo, fuego y vapor
Las o de las locomotoras?
En qué idioma cae la lluvia
Sobre ciudades dolorosas?
Qué suaves sílabas repite
El aire del alba marina?
Hay una estrella más abierta
Que la palabra amapola?
Hay dos colmillos más agudos
Que las sílabas de chacal?

Nota: Esta obra fue escrita por Pablo Neruda y publicada póstumamente.© 1974 Pablo Neruda y Herederos de Pablo Neruda.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char