viernes, 30 de octubre de 2015

Y una vez ella fue a partir una rama

Robert Frost
(San Francisco, EE.UU., 1874- Boston, id., 1963) 

Dos versiones
LA ESPOSA DEL CERRO
El Impulso

Era demasiado solitario para ella allí
Y demasiado silvestre.
Y puesto que eran sólo dos de ellos,
Y ningún niño.
Y el trabajo era poco en la casa,
Ella estaba libre.
Y seguía donde él zurcaba [sic] el campo,
Y derribaba árboles.
Ella descansaba sobre su tronco y echaba
Los frescos cachos,
Con una canción sólo para ella misma
sobre sus labios.
Y una vez ella fue a partir una rama
De cedro negro
Ella erró tan lejos, ella apenas oyó
Cuando él la llamó¬—
Y no contestó —no habló—
Ni volvió.
Ella estuvo quieta, y entonces ella corrió y se
en el helecho. [escondió
Él nunca la encontró, aunque él miró
En todas partes,
Y él preguntó en casa de la madre
(Si) estaba ella allí.
De repente y rápido y ligero como eso
Las ligaduras cedieron.
Y él supo de finalidades
Además (de) la tumba.

(Borrador de Zenobia, c. 1918).
**
LA ESPOSA DE LA COLINA
El impulso
Aquello era muy solo y muy salvaje para ella. Y como no eran más
que los dos, y sin niños, y el trabajo de la casa era tan poco, ella
estaba libre, y se iba adonde él labraba el campo o derribaba un
árbol.
Y se sentaba en un tronco, y jugaba con las frescas astillas que
saltaban, cantando bajito, sólo para ella.
Una vez que ella había ido a cortar una rama de un álamo negro,
llegó tan lejos, que apenas oyó que la llamaba él. Y no contestó
–¡silencio! ni volvió ya. –Se estuvo quieta, y luego salió corriendo,
y se escondió por los helechos .
Él no la encontró nunca, aunque buscó por todas partes y preguntó
en casa de la madre de ella. Así, tan de pronto, tan rápida y
brevemente como se cuenta, los lazos se desataron; y él supo de
otros finales que la tumba.

(El Liberal, Madrid, 1° de agosto de 1918)
**
THE HILL WIFE
V. THE IMPULSE
It was too lonely for her there,
 And too wild,
And since there were but two of them,
 And no child,
And work was little in the house,
 She was free,
And followed where he furrowed field,
 Or felled tree.
She rested on a log and tossed
 The fresh chips,
With a song only to herself
 On her lips.
And once she went to break a bough
 Of black alder.
She strayed so far she scarcely heard.
 When he called her—
And didn't answer —didn't speak—
 Or return.
She stood, and then she ran and hid
 In the fern.
He never found her, though he looked
 Everywhere,
And he asked at her mother's house
 Was she there.
Sudden and swift and light as that
 The ties gave,
And he learned of finalities
 Besides the grave.
(Robert Frost, Mountain Interval, 1916)

Traducciones de Zenobia Camprubí Aymar

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char