viernes, 20 de noviembre de 2015

¿Dar sombra a la serpiente y casa al gusano?

Eduardo Zambrano
De poetassigloveintiuno.blogspot.com

(Monterrey, México, 1960)

Hierba

Aprendí de los clásicos
a no esperar nada de nadie
y todo lo que en el misterio
se madura… probarlo.

Ya no soy jardín, pero aún hay algo de hierba
después de los cuarenta años.

Frutos salvajes porque ni el árbol de la vida
ni el del conocimiento, volvieron a crecer.
Antes el incendio de la juventud
lo devastó todo.
**
Retrato de familia

Nos reunimos frente a la ventana.

Un relámpago iluminó nuestras caras
y no muy lejos
escuchamos al trueno cabalgar por las nubes.

El último camino hacia la tarde
se perdió bajo el agua. 

Mamá y papá ahora están muertos,
mis hermanos se han largado del retrato.
**
Nadie

Pensar que muchos buscan una piedra
o la raíz
donde aferrarse para luego seguir nadando contracorriente. 

¿Buscar los orígenes hasta quedar en una orilla?
¿Dar sombra a la serpiente y casa al gusano? 

Ser nadie
y aún, como la hoja seca,
servir de embarcación a los instintos. 

Recostado en el huidizo caudal
observo las nubes.

Acaso sea yo
el que toma caprichosas formas bajo ellas.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char