jueves, 21 de enero de 2016

No subes a respirar

Tomada de barcelonareview.com
JONIO GONZÁLEZ
(Buenos Aires. Argentina, 1954. Reside en Barcelona desde 1982)

COMO UN CRISTAL ES EL SECRETO
I
debajo del pan
la espera del destino
las maneras de la sed
haz memoria
¿cuál era el nombre?
¿en qué línea deslizó la tinta
el eco de la hierba que arde?

II
no subes a respirar
ni abres la puerta
apoyo
cansado
la cabeza
en el vientre del error
la ganancia
es arena 
en la tormenta

III
sabes que una imagen
es la mera
obstinación
de su pasado
y como el proverbio
de un necio
la huella
de una piedra
en el agua
traficas con el oro
de los muertos
escupes la pena
de sus faltas.
***
Conocimiento  


¿Cómo brutalizas  
a un hombre?  
¿Cómo le tiendes la mano  
para que te la corte?  


¿Cómo haces descender  
la niebla  
sobre la montaña  
hasta cubrirla toda?  
    

2  
El agua del deshielo  
arrastra hojas.  
El hombre que ha perdido  
la mano  
se detiene para hundir  
en ella  
aquello que le falta.  

No distingue lo distinto  
de lo semejante,  
la ausencia  
de lo que se tiene.  
Echa de menos  
cuanto sujetaba  
cuanto perdía  
las formas de lo innecesario  
de lo inevitable.  
    
3   
Ahora esperas un viento de tormenta  
el artífice de la furia que desencadenaste  
lo que hizo que perdieras  
el volumen de los cuerpos  
y las cosas  
los cuerpos  
y las cosas  
el tiempo que es el tiempo  
que se tarda en poseerlas.  

De La invención de los venenos, Ediciones en Danza, 2015
   
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char