jueves, 9 de junio de 2016

A partir de ayer


John Donne
(Londres, Inglaterra, 1572-id., 1631)


El cálculo

En los primeros veinte años,
a partir de ayer,
trabajo me costará creer
que te hayas ido;
en los cuarenta siguientes,
con los favores que me diste
me sustentaría,
y otros cuarenta en esperanza,
si tú quisieras,
podrían durar.
En lágrimas anegadas
otros cien,
y al aire los suspiros
dos años más. En mil
no me atrevería pensar
en dividir todo mi ser,
que es pensamiento tuyo,
o en otros mil
a olvidarlo tampoco.
Sin embargo, no llamo
esta vida larga, que pienso
que soy, al fallecer, inmortal.
¿Pueden acaso morir las sombras?


De “Poemas amorosos”, Colección Visor, 1972, traducción de José M. Martín Triana

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char