miércoles, 11 de enero de 2017

¡Qué esperanza tan pobre!

Ferreira Gullar
(São Luís, Maranhão; 1930-Río de Janeiro, Brasil, 2016)


¿De qué vale intentar
rescatar con palabras
todo lo que por los vientos
entre nubes y risas
se llevó el verano
con el viejo periódico?

El sueño en la boca,
en la cama el incendio,
en la noche el llamado
son apenas ahora
esta luminiscencia
este espasmo
de la quijada
en el rostro.

La poesía es presente.

[No corpo]
**
Sin esperanza alguna
ante una vitrina de carteras
me detengo, en domingo,
en la Avenida de Nuestra Señora de Copacabana
cuando el crepúsculo cae sobre el barrio.

Sin esperanza alguna te espero.
Entre la gente que va y viene
entra y sale de bares y cines
de repente
aparece tu rostro y desaparece
y el corazón se dispara.

Te veo en el restaurante,
en la cola del cine;
de azul conduces un auto;
a pie cruzas la calle
espejismo que se desintegra
con la luz de la tarde
y se esfuma en las nubes.

La ciudad es grande
tiene cuatro millones
y tú apenas eres una.

En algún lugar estás a esta hora,
caminando o inmóvil,
tal vez en la otra cuadra
tal vez en la playa
tal vez converses en un bar distante
o en el balcón de ese edificio  enfrente
tal vez estés viniendo a mi encuentro,
sin que lo sepas, mezclada a las personas
que veo a lo largo de la avenida.

¡Qué esperanza tan pobre!
Una oportunidad entre cuatro millones.
Ah, si al menos fueses mil
dispersa en este mundo.

La noche se alza comercial
en las constelaciones de la avenida.

Sin ninguna esperanza prosigo.
Mi corazón repite y repite tu nombre
ahogado en el estruendo de los automotores,
llevado por el humo quemado de la gasolina..

[Pela rua]
**
Traducirse

Una parte de mí
es todo el mundo:
otra parte es nadie:
fondo sin fondo.

Una parte de mí
es multitud:
otra parte extrañeza
y soledad.

Una parte de mí
pesa, pondera:
otra parte
delira.

Una parte de mí
almuerza y cena:
otra parte
se espanta.

Una parte de mí
es permanente:
otra parte
se sabe de repente.

Una parte de mí
es sólo vértigo:
otra parte,
lenguaje.

Traducir una parte
en la otra parte
que es una cuestión
de vida o muerte –¿será arte?

Versiones sin datos
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char