jueves, 14 de noviembre de 2013

Ella es un paisaje de verano

Louise Desjardins
Tomada de ledevoir.com

(Quebec, Canadá, s/d)

En pleno corazón de Noranda en la tarde
El sol lanza sus rayos sobre nuestros cabellos
Françoise me lleva a su casa
Las moscas verdes están instaladas
En los olores de mierda y de basuras
Las mejillas encendidas corremos
Entre los rieles
En pozas de aceite
Huele a arena grasosa el remanente en la nariz
Es el norte del verano
Los tábanos zigzaguean en el trébol
Los capturamos en frascos
El gas de la mina nos envuelve de un golpe
Nos agarra la garganta.
«El sol volvió arrugado
Al patio de arena bruta
Las piernas colgando del balcón
La espalda clavada en el papel ladrillo ardiendo
Contemplamos las chimeneas
Rectas desparejas en el cielo
Eternas y sólidas
Llegan como ladronas
A la hora que menos lo esperamos
Arrojan su nube azufrada
Sobre nuestros cabellos sobre nuestra piel
Yo atrapo un saltamontes
Trafico la eternidad
Para que haga un poco de melaza
En la palma de mi mano»
**

Ella es un paisaje de verano
Con un poco de rosado
Alrededor del enrejado
Las moscas paran de volar
Sus alas están atrapadas
En un pliegue del cielo
Los dientes de león
Le sirven de sol
Las voces en el columpio
Le dicen Anda afuera está bonito
Pero ella se estira en el invernadero
Con cintas
Alrededor de su cerebro.

T r a d u c c i ó n   d e l   f r a n c é s   p o r   A l f r e d o   L a v e r g n e
Selección de: La 2e avenue. Saint-Lambert, Editions du Noroît, 1990.

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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char