martes, 13 de mayo de 2014

Algunos apuñalan su corazón

ADRIÁN SÁNCHEZ
Vincent van Gogh: Las granjas, los agricultores, jardinero cerca de un retorcido árbol

(Buenos, Aires, Argentina, 1970)

Lluvia en el jardín.
En la cocina
hornallas encendidas.

Habitando nuestra casa
y todo fuera de ella
el llanto de mi madre.

La muerte de mi padre fue en invierno.
**

Algunos apuñalan su corazón
hasta tres veces.

Otros abren sus venas
para vaciarse
se arrojan ante un tren
o saltan desde un puente.

Hay quienes se ahorcan
para morir bailando.

Dicen que el método elegido
surge de los motivos
que llevan a tomar la decisión.

Mi padre se metió en la cama.
**

Mi abuelo Rafael
arrullaba a sus hijas
antes de dormir.

Caminaba borracho
hasta el cuarto que compartían
mi madre y sus hermanas.

Por la puerta entreabierta
les cantaba la historia de un hombre
que en España
enloquecido por la guerra
mataba a su familia
y la enterraba en la casa.

Después buscaba su pala
y se ponía a cavar
en el patio de tierra.

Cada mañana
lo encontraban dormido.
La mitad de su cuerpo
dentro del pozo.

De Mi padre cavaba un pozo, Ediciones del Dock, 2013.

1 comentario:

Vera Eikon dijo...

El último poema es apabullante...Un abrazo

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char