jueves, 28 de mayo de 2015

No se escucha ninguna voz, ni respuesta.

VITTORIA AGANOOR POMPILJ

(Padua,1855 - Perugia, Italia, 1910)

¡Nunca!

Bajo la luna de mil jinetes,
como señal para llamar a la colección,
voy, vuelo, jadeante, en libertad,
cabello curvada sobre los negros caballos.
Ciego, loco, no se ve, en la vaga
montículos, el pelotón ofreció por medio de tornillos,
o de las invitaciones chispa casas
la paz, en las orillas de los lagos somnolientos.
No, no, no! Sólo brillante, con alas,
hermosa en una terrible belleza,
los comandos de voz y acariciar
llamado el sueño soñado por muchos años.
Allá abajo, allá tenazmente llama
y no el torbellino horda de moscas
crédulos, donde una palabra cruel
extinguir el fuego, el gran deseo.
Es la horrible palabra en lo profundo
abismo que atrae a los codiciosos y golondrinas
quienes cuestionan la magia de la noche
corre a los espejismos que no son del mundo.
Pero eso val! pero a quién le importa? - La mente del sueño;
todo es vano! - A quién le importa? ¡Siguiente! yo
con ustedes, hermanos! y estimuló y alentó y estimuló
mi caballo desesperadamente.

Trad.: s/d
*
Mai!

Sotto la luna i mille cavalieri,
come a squillo che chiami alla raccolta,
vanno, volano, ansanti, a briglia sciolta,
curvi sul crine dei cavalli neri.
Ciechi, folli, non vedono, sui vaghi
poggi, il grappolo offrirsi dalle viti,
né i casolari lampeggiar gl'inviti
di pace, in riva agli assopiti laghi.
No, no, no! Solo, luminoso, alato,
bello d'una terribile bellezza,
con voce di comando e di carezza
chiama il sogno da tanti anni sognato.
Laggiú laggiù tenacemente chiama
e laggiù l'orda turbinosa vola
credula, dove una crudel parola
spegnerà il foco dell'accesa brama.
Sta l'orrenda parola nel profondo
dell'abisso, che attira avido e inghiotte
chi le malìe sfidando della notte
corre ai miraggi che non son del mondo.
Ma che val! ma che importa? - 
Il sogno mente;
tutto è invano! - 
Che importa? 
Avanti! io sono
con voi, fratelli! e sprono e sprono e sprono
il mio cavallo disperatamente.
**
La puerta de bronce

Un hombre bate una vieja puerta
de bronce, pero nadie atiende. La Luna
tan pronto pone un destello crepuscular sobre las esfinges de los frisos y la mano morena
de quien llama;
no se escucha ninguna voz, ni respuesta.

Sólo el eco da en los pasillos oscuros
el estruendo de golpes a la calma
ciénaga, alrededor de la campiña muerta
donde brilla la  sangre en la intimada
agua lívida y tiembla la torcedura
del sauce blanco hacia el fango pestífero.
No trilla la comodidad alada de los huéspedes
en ese desierto, ni al búho en las soñadas
negras torres que la Luna ha rehecho.

¿Quién sabe desde cuándo espera el peregrino?
¿Quién sabe desde cuándo bate aquella puerta
rodeado de la Maremma maldita?

Trad.: s/d
*
La porta di bronzo

Un uomo batte ad un'antica porta
di bronzo, ma nessuno ode. 
La Luna appena mette una scintilla smorta
sulle sfingi dei fregi e sulla bruna
man di colui che batte a quella porta;
non s'ode voce né risposta alcuna.
Sola l'eco dai cupi anditi porta
il rimbombo dei colpi alla soggetta
palude, intorno alla campagna morta,
dove luccica a gore la costretta
acqua livida e trema la ritorta
vetrice alla pestifera belletta.
Non trillo d'alati ospiti conforta
quel deserto, né strige a quelle in vetta
nere torri giammai la Luna ha  scorta.
Chi sa da quanto il pellegrino aspetta?
Chi sa da quanto batte a quella porta
cinto dalla maremma maledetta?
**

¡Entonces mañana! el bosque exulta al manso
sol. Tengo que deciros muchas cosas, ¡muchas
cosas! Os llevaré bajo las plantas
altas conmigo: ¡sólo conmigo! ¡venid!
quizás... -¿quién sabe?- no os podré hablar
enseguida. Quizás, por fin sola
con vos, buscaré en vano una palabra.
¡Pues, nosotros nos quedaremos a escuchar!
nos quedaremos a escuchar las murmurantes
ramas, en el susto de la embriaguez;
sin una mirada, sin una caricia,
pálido el rostro como agonizantes.

Trad.: s/d
*
Dunque domani! il bosco esulta al mite
sole. Ho da dirvi tante cose, tante
cose! vi condurrò sotto le piante
alte con me: solo con me! venite!
forse...-chi sa?- non vi potrò parlare
subito. Forse, finalmente sola
con voi, cercheró invano una parola.
Ebbene! noi staremo ad ascoltare!
staremo ad ascoltare i mormoranti
rami, nello spavento dell'ebbrezza;
senza uno sguardo, senza una carezza,
pallidi in volto come agonizzanti
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char