sábado, 14 de noviembre de 2015

Poesía, en una palabra, señor entrevistador, es requiem

Fredy Yezzed

(Bogotá, Colombia, 1979. Reside en Buenos Aires, Argentina)

  EL ÚNICO RECUERDO QUE TENGO DE MI MADRE es el de aquellas mañanas de otoño cuando me llevaba de la mano a la escuela. Miraba la calle tapizada de hojas secas. Me abstraía pisándolas, quebrándoles los huesos de color pardo. Arrastrándose de un lado para otro como un vagabundo con los ojos en un sueño. Haciendo su ruido de semillas que se quiebran.

            Yo sólo veo las hojas secas gritando bajo mis pies y las pantorrillas de ella un paso más adelante. El tacón negro de sus zapatos como clavando una espina en la pared. Unas medias veladas. Unos huesos tan extraños como el sabor del agua.

            Hay un instante oscuro. Algo que se ha perdido como un mordisco en la mente. Ahora la veo alejarse desde el quicio de la escuela. La merienda en la lonchera. Esa sensación de ser vidrio y sentir que te abandonan.

            Sólo veo su espalda alejarse.

            Una mujer más bajo la lluvia de las hojas.
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1.         La realidad está limitada por la totalidad de la poesía. La poesía no tiene límites.

1.1       La poesía es un jardín: un jardín que habla de otros jardines.

1.11     Poesía, en una palabra, señor entrevistador, es requiem.

1.12     Pero la mejor definición de poesía es la siguiente proposición: Poesía no es ni lo uno ni lo otro; quizá tampoco lo tercero.

1.13     El lenguaje es la flor, dijo Mallarmé. Si esto es así, entonces, la poesía es la floración: encantamiento de la flor.

1.2       Under the Winter: quizá su madriguera más cálida, más productiva.

1.21     El único enemigo de la poesía es el poeta: allí, es él contra él mismo.

1.22     & ese silencio… (                        ) Es el lenguaje que reclama su propia poesía.

1.4       Lo meta-poético son las arañas que se comen a su madre.

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2.         (Siempre me alegro de poder comenzar una nueva página).

2.01     Todos llevamos una manzana podrida en la carne. Eso comprueba que todos tenemos una poética negra. Una forma oscura que se oculta detrás del día.

2.011   Por consiguiente, todo el mundo tiene una poética: la amante tiene la poética de excitar mejor al infiel; el infiel tiene la poética de ser más hombre en la intimidad con la amante & de no hablar de la esposa; & la esposa tiene la poética de ser la misma esposa… todos los días.

2.0123 Cuando un hombre se dirige a sus aguas finales, no muere su poética. Sus hijos heredan su forma de caminar, sus dientes caídos, una voz ronca, su nombre. Otro, su esposa & su cama. En las cosas se queda su mirada para el estudio de la psicología.

2.0124 Las cosas por sí solas descubren al hombre. La cuchilla de afeitar oxidada, el aire quieto pudriéndose en su fruta, el poema lamido mil veces, la pintura que se cae del techo.

2.013   La cosa en sí misma habla íntimamente de su sexo sin forma. El hombre en sí mismo se pellizca la carne & sólo habla del dolor que causa una mañana oscura, un lenguaje gris.

2.0131 No te esforcéis, poeta, en la posibilidad de entretejer & transformar las palabras en poesía; ellas son, en sí mismas, vocal x vocal: poesía.

2.014   Nadie, por experto que sea en la semiótica, podrá hablar de la humedad que causa a nuestra alma la palabra agua.

2.0141 Dar a cada emoción una personalidad, a cada estado del alma, un alma.

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3          Si existes, Dios, es porque te nombro. Si existes, amor, es porque te callo.

3.001   En mi gramática de la existencia: soy, no por el hecho de estar, sino porque ella es, aunque no esté.

3.01     Todo lo que amamos, si no se puede decir, se habrá perdido para siempre.

3.02     Mi último pensamiento, allá, lejos, acostado (obscenamente) junto a Marguerite.

3.022   Para M. es poco el idioma alemán; desea conocer cómo se mueve la lengua en todas las lenguas.

3.023   ¡Ah, cómo gusta de mi carne mi Ternera! Me avergüenza ese pensamiento vulgar; pero más me avergüenza que no sea cierto.

3.024   Detrás de “M” hay sólo una presencia con los brazos abiertos, un ángel con las alas ensangrentadas: algo que no existe & rehúso a soltar de la mano.

3.025   Me voy para Cambridge…, pero te quedas con mi tarde en tu sostén.

3.026   Si no sé qué es el amor, No te amo, Marguerite, No te amo.

4          Señor, si existes, sálvame. & si no existes, invéntate; & vuélveme a inventar.

4.001   Solo un fruto puesto sobre una mesa de madera. Es la única nota de color en esta alcoba altamente vacía, donde Dios duda, desde la ventana, si entrar o no.

4.002   Como un ciego que busca a Dios entre las sombras, creo ver un día luminoso, la luz en la piel de una manzana, mi rostro en una pared blanca.

4.003   Camino en dirección contraria a la del otoño & le doy la cara a cada doloroso rayo del verano; de esa forma, con el rostro herido, es más fácil enfrentar a Dios.

4.0031 Un W. adentro & otro W. afuera. Uno que pronuncia la palabra campo & otro que aspira la palabra abismo. Uno que siente la ternura de un niño & otro que piensa en las flaquezas de una mujer sola.
Como la flor que resiste el peso del cielo, uno & otro arquean sus tallos… para no dejar caer a Dios.

4.01     Un W. busca con afán la salida de la casa mientras otro W., con parsimonia, busca la dirección de la misma casa. Cuando, por fin, los dos W. se encuentran en el jardín, en la estación del tren o haciendo fila en un banco, indescriptiblemente han de hallar a un tercer W. que camina hermosamente hacia el interior de los dos.

4.011   El alma es carne, porque también se puede pudrir.

4.012   El alma, como el cuerpo, debería tener una cisterna: para halar la cuerda cuando algo nos aflija.

De El diario inédito del filósofo vienés Ludwig Wittgenstein (Ediciones Del Dock, Buenos Aires, 2012).
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char