jueves, 4 de febrero de 2016

Cae un barro claro

Laura Pratto

(San Francisco, Córdoba, Argentina, 1976)


A la misma temperatura
un viejo muere por golpe de calor
y un cactus florece.
¿Y el milagro? Me pregunto
sin hablar, vacío
la bolsa de drenaje.
Cae un barro claro,
no lo ves,
el residuo.
***

Un accidente en ruta
trajo la demora y entró
el día. Aún no llegué.
Arrimada a la ventanilla
en un reflejo trivial
pido prestado lo benigno
a esta hora del sol, cercana
a la frescura de la tragedia.


***
Todo se adapta a la ausencia. 

(Inti Jiménez)


Escucho el martilleo,
alguien rompe la pieza
que no hará de nicho
en vida nunca más.
Me asomo, y aparece
el reflejo que odiabas:
un pie adentro y otro
afuera de la catástrofe.
Tan cierto como respirar
hondo porque hay más
lugar y se acabó
la obsesión por la suerte.
Al final fue una ciencia exacta,
lo que anunciaron, estás ahí.
La memoria de a ratos
resulta tan liviana
que no siento su celda,
y doy gracias, todo
se adapta a la ausencia.
Un cuerpo como un átomo,
algo entero en su orden,
un muerto.
Es el menor escándalo.
***

En la sala de terapia no hay señal.
Que llegue la hora en que me echan,
que vuelvan las otras conversaciones.
de El menor escándalo, Ediciones Recovecos, 2013

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char