sábado, 12 de marzo de 2016

Lo real es o la totalidad o el instante desvanecido…


Tomado de wikipedia: 
Painting of Kabir and disciple



Jacques-Marie Émile Lacan

(París, Francia, 1901-ibídem, 1981) 

Lo Real en Lacan no tiene nada que ver con lo que en lenguaje corriente referimos con la palabra realidad. En todo caso, lo Real sería justamente aquello que está excluido de la realidad, lo que carece de sentido, la dimensión de lo que no encaja, de lo que no podemos situar. 
A la altura del seminario XXIV, el Lacan que ya se había distanciado de la dialéctica hegeliana y luego del estructuralismo, toma como modelo a la física cuántica y la teoría del caos.  Definiendo a lo real como aquello sin ley, que no responde a un orden, ni a ninguna clasificación. 
Lo que normalmente llamamos realidad sería el resultado de una especie de entrecruzamiento entre lo simbólico y lo imaginario. 
Lo real es lo imposible en la medida que no puede llegar a simbolizarse ni a imaginarizarse, que no cesa de no escribirse. 
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El lenguaje es, entonces, la actividad simbólica por excelencia: todas las teorías del lenguaje que se basan en una confusión entre la palabra y su referente pasan por alto esta dimensión esencial.  ¿No le recuerda acaso Humpty Dumpty a Alicia que él es el amo de la palabra, si no de su referente?

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Lo real es aquello que no se puede expresar por el lenguaje, lo que no se puede decir, no se puede representar.  Lo Real está siempre presente pero continuamente mediado por lo imaginario y lo simbólico. 
Lo real es o la totalidad o el instante desvanecido…

En la experiencia analítica para el sujeto, es siempre el golpe a algo, por ejemplo: el silencio del analista. 
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Lo real es inaccesible porque estamos mediados por lo simbólico, por el lenguaje.  Para Lacan hay tres ordenes o registros desde los que abordar la realidad: Lo Real, Lo Imaginario y Lo Simbólico. 
A diferencia de los otros dos registros Lo Real es pleno, está completo, y como dijimos es inabordable por el lenguaje.  El Inconsciente es Real. 
La realidad en cambio, sí es abordable, es para Freud el rodeo que tiene que dar el deseo para alcanzar la satisfacción.  La realidad es incompleta, no es plena, a diferencia de lo real al que conocemos sólo por sus efectos.  A la realidad la podemos conocer por la observación, por ejemplo. 

Kabir es uno de los poetas místicos hindúes mas importantes y grandes, se ignora la exacta fecha de su nacimiento pero se lo sitúa aproximadamente en 1440 en el seno de una familia de un tejedor musulmán de Benarés, este poeta no dudó en predicar ( en plena época medieval) la igualdad de todos los hombres ante Dios, ya fueran hindúes o musulmanes de casta superior o inferior.  Kabir intenta alcanzar Lo Real pero cae en una contradicción porque lo hace por la vía del lenguaje y desde allí Lo Real se puede apuntalar (como ocurre con este bello poema) pero no asir. 
El poema pertenece a un libro que se llama “Cien poemas de Kabir” de editorial Diana ( 1975 ). Kabir intenta saltearse el mundo de las diferencias, intenta alcanzar lo real, pero el lenguaje se lo impide porque el lenguaje esta hecho de diferencias, la diferencia entre uno y otro significante.  Se suele confundir lo real en Lacan con la idea de realidad, y son dos nociones muy diferentes.  Lo real no conoce la diferencia y es inaprensible (José Luis Alonso).

*Los últimos fragmentos están tomados de cristinadaneripsicoanalista.com/kabir-y-el-registro-de-lo-real-en-lacan.
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SAINT KABIR
(Varanasi (Benares), India, probablemente alrededor del año 1440-1518) XIV

El río y sus olas son una unidad;
¿Qué diferencia hay entre él y ellas?
Cuando se levanta la ola, es de agua,
y agua es al caer de nuevo. 
¿Dónde está, pues, la diferencia?
¿Deja de ser agua porque la llamo ola?
Dentro del Brahman Supremo
existen los mundos como cuentas de un rosario;
Contempla ese rosario con el ojo de la sabiduría. 
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36. Cuando el sol brilla, ¿dónde está la noche? Y es de noche cuando el sol ha retirado su luz.
Donde hay conocimiento, ¿puede persistir la ignorancia? Y si hay ignorancia, el conocimiento debe perecer.
Si hay lujuria, ¿cómo puede haber amor? Donde está el amor, no existe la lujuria. Empuña la espada y corre a la batalla.
Combate, ¡oh, hermano!, mientras dure tu vida. Corta la cabeza de tu enemigo para darle así una muerte rápida.
Vuélvete luego, para inclinar la frente ante el triunfo de tu Rey. El hombre valiente no abandona jamás el combate;
el que huye no es un verdadero combatiente.
En el coto cerrado de nuestro cuerpo se libra una gran guerra contra las pasiones, la cólera, el orgullo y la envidia.
Donde más arrecia la batalla es en el Reino de la Verdad, del contentamiento y de la pureza, y la espada más activa
es la tizona que lleva su nombre.

Kabir dice:
Cuando un valeroso caballero entra en liza, la multitud de los cobardes se pone
en fuga.
Denodado y áspero combate el que libra aquel que busca la Verdad.
Su voto es más difícil de cumplir que el del guerrero o el de la viuda que quiere reunirse con su esposo.
Pues el guerrero combate durante unas horas y la lucha de la vida con la muerte concluye muy pronto.
Pero la batalla de aquel que busca la Verdad prosigue día y noche, y sin que cese mientras dura su vida.

***

 
37. La cerradura del error cierra la cancela: ábrela con la llave del amor.

Al abrir la puerta, despertarás al Bienamado.
Kabir dice:
No pases, ¡oh, hermano!, sin aprovechar tan buena ventura.
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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char