martes, 5 de julio de 2016

Todo el mundo está simplemente esperando

Theodor Seuss Geisel

(Dr. Seuss)
(Springfield, Massachusetts, EE.UU., 1904–San Diego, California, EE.UU., 1991)


Los lugares a los que irás
¡Oh, cuán lejos llegarás! 
Hoy es tu día. 
¡Grandes lugares visitarás! 
¡Te alzarás y partirás! 
Con cerebro en tu cabeza. 
Con pies en tus zapatos. 

Cualquier dirección escogerás 
que tus pies quieran encontrar 
Por tu cuenta andarás y bien lo sabes 
Adónde ir eres tú quien decidirá. 

Mirarás calle arriba y calle abajo. 
Mirarás con cuidado. 
Algunos te dirán "En esa dirección no escojas avanzar". 
Pero con tu cabeza llena de cerebro 
y tus zapatos llenos de pies, 
tú eres demasiado listo para bajar 
por ninguna calle no debas transitar. 

Y puede que no encuentres ninguna por la que desees viajar. 
En ese caso, por supuesto, 
te dirigirás directamente fuera de la ciudad. 

Al aire libre estupendo se está 
Y hay mil cosas que pueden ocurrir y frecuentemente ocurren 
a gente con tanto cerebro y tantos pies como tú. 

Y cuando las cosas empiecen a ocurrir, no te preocupes. No te sulfures. 
Sigue directamente adelante. Tú empezarás a ocurrir también. 

¡Oh, cuán lejos llegarás! 
¡Estarás en camino! ¡Estarás viendo grandes cosas! 
Te unirás a personas ambiciosas 
que a grandes alturas volarán. 

No te quedarás atrás, 
porque tendrás la velocidad. 
Pasarás a toda la pandilla 
y pronto a la cabeza irás. 

Donde quiera que vueles, 
serás el mejor de los mejores. 
Donde quiera que vayas, 
superarás a todos los demás. 

Excepto cuando no será. 
Porque, algunas veces, no será. 
Lamento decirlo así pero, tristemente, 
la verdad es que Bang-ups y Hang-us pueden ocurrirte. 

Puede quedarte colgado de una rama espinosa. 
Y tu pandilla volando te pasará. 
Plantado te quedarás. 
Del plantón por fin saldrás, 
con una fea magulladora que mostrar. 

Y oportunidades habrá, 
en que en una bajada caerás. 
Cuando en la bajada estés, 
divertida la cosa no será 
Y bajarte ardua empresa resultará. 

A un lugar llegarás 
donde las calles marcadas no están. 
Algunas ventanas iluminadas verás 
Pero sobre todo oscuras las encontrarás. 

¡Un lugar en el que podrías torcerte a la vez el codo y la barbilla! 
¿Te atreves a quedarte? 
¿Te atreves a entrar? 
¿Cuánto puedes perder? 
¿Cuanto puedes ganar? 

Y si entras, ¿deberías girar a izquierda o derecha... 
... o justo tres cuartos? 
¿O tal vez no tanto? 
¿O dar la vuelta y asomarte desde atrás? 

Para ser un tipo de mente despierta, 
me temo que descubrirás, 
despertar su mente fácil no resultará. 

Puedes acabar tan confundido 
que empezarás a correr a toda prisa 
por largas carreteras contoneantes a paso aterrador... 
Y vagando durante millas 
a través de salvajes páramos inexplorados, 
irigiéndote, me temo, 
hacia los lugares más inútiles. 

El lugar de espera. 
... para gente que solo espera. 
Espera un tren que coger 
o un autobús que llegará, o un avión al que subir 
o el correo por venir, o la lluvia que caerá 
o el teléfono que sonará, o la nieve que nevará 
o espera alrededor de un Sí o No 
o esperan a que le crezca el pelo. 

Todo el mundo está simplemente esperando 
Esperando a que el pez pique 
o esperando al viento para una cometa volar 
o esperando la noche del viernes 
o esperando, quizás, a su tío Jake 
o a que hierva una cazuela, o un Better Break 
o un collar de perlas, o un par de pantalones 
o una peluca de rizos, u Otra Oportunidad. 
Todo el mundo espera sin más. 

¡NO! 
¡Eso no es para ti! 
De algún modo escaparás 
de toda esa espera y espera. 
Encontrarás los lugares brillantes 
donde está tocando la Boom Bands 
con las banderas ondeando, una vez más. 

¡Alto remontarás! 
Listo para cualquier cosa bajo el cielo. 
Listo porque tú eres ese tipo de tío! 

¡Oh, cuan lejos llegarás! 
¡Que divertido será! 
Hay puntos que anotar 
Juegos que ganar. 
Y las cosas mágicas que puedes hacer 
con esa pelota que te harán el ganador más ganador de todos. 

¡Fama! 
Serás tan famoso como famoso se pueda ser, 
con el mundo entero viéndote ganar en la televisión... 
Excepto cuando no lo hagan 
Porque algunas veces, no lo hacen. 

Me temo que algunas veces jugarás juegos solitarios también 
Juegos que no puedes ganar 
porque contra ti mismo jugarás. 

Totalmente solo, te guste o no, 
Solo será algo que te sentirás bastante 
Y cuando solo estés, 
hay muy buenas probabilidades de que encuentres cosas 
que te asustarán hasta hacerte mear en los pantalones. 

Hay cosas, carretera abajo entre la ceca y la meca, 
que te asustarán tanto que no querrás seguir. 
Pero seguirás aunque el clima sea apestoso. 
Seguirás aunque tus enemigos te ronden. 
Seguirás aunque el hakken-Kraks aulle. 
Remontando un montón de riachuelos aterradores, 
aunque los brazos puedan escocerte 
y tus zapatos de lona empaparse. 

Sin parar caminarás. 
Y sabes que lejos llegarás y 
encararás tus problemas sean cuales sean 
Te enredarás, por supuesto, como ya sabes. 
Te enredarás con muchas aves extrañas y seguirás. 

Estate seguro cuando des un paso. 
Pisa con cuidado y gran tacto 
y recuerta esto: 
La vida es un gran juego de equilibrio. 
Nunca olvides ser diestro y hábil. 
Y nunca enredes tu pie derecho con el izquierdo. 

¿Y tendrás éxito? 
¡Si! ¡Lo dentrás, sin duda! 
(98 y tres cuarto por ciento garantizado) 

¡Muchacho, moverás montañas! 
Así que, te llames Buxbaum, 
o Bixby o Bray 
o Mordecai Ali Van Allen O'Shea 
¡a grande lugares llegarás! 
¡Hoy es tu día! 
Tu montaña te espera. 
¡Así que, ponte en camino! 

Versión sin datos

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char