miércoles, 2 de noviembre de 2016

Acá está, al fin, la foto del balcón

Laura Wittner
Tomada de youtube.com

(Buenos Aires, Argentina, 1967)


EN la noche negra
con olor vegetal
el chirrido en vaivén
de una hamaca
en lugar de conciencia.
**
Un cantero

Un cantero de rosas
de distintos colores:
las veo sin anteojos.
“Parece que son rosas, y que hay
amarillas y blancas,
rosas, rojas”, me digo.
Para verlas en serio
me pongo los anteojos:
que dejen de ser bruma.
Pero el gesto de ponérmelos
trae nuevas inquietudes
y ahora que veo las rosas
concretamente
ya me olvidé de ellas.
Estoy en otra parte
y no las veo.
**
Claro, lo digital

Claro, lo digital; pero hay imágenes
que siguen revelándose sólo en la negrura:
la del balcón berlinés con una línea
de macetas rojas chicas cuyas plantas
invernales florecidas en el viento
y en la luz de las diez de la mañana
sutiles, parecían como zumbar
cuando una vez María, otra vez yo
corríamos la cortina
se revela recién cuando María
meses después me visita en Buenos Aires
y pide la narración de este proceso
lento, esforzado a través del cuarto oscuro.
Acá está, al fin, la foto del balcón.
Se está secando.

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char