martes, 14 de marzo de 2017

Ficticio, al lado triste de la irrealidad

Francisco Larios
Tomada de otroparamo

(Nicaragua s/d.; reside actualmente en Estados Unidos)






Carnicero

…”we’re no longer compelled to devour our
enemies’ brains, thanks to our butcher”
                             C.K. Williams

Si de algo se libra el carnicero es de la culpa.
Sus manos no están salpicadas de vísceras.
No tuvo que ver los ojos de la bestia ante el destino.
Nada de sentimentalismos amargos e innecesarios.
Porque el ciclo de la vida y el de la muerte se cruzaron
hace ya mucho tiempo y nada
que no sea el corte preciso y la sonrisa
y ¡Gracias! ¿Algo más?
puede cambiar la rutina.  Nada sabremos nunca
de la carne aterrada.
**
PERO ES TAN BELLO VER FUGARSE LOS CREPÚSCULOS (1)

Some say a cavalry corps, some infantry, some, 
again, will maintain that the swift oars of our fleet 
are the finest sight on dark earth; but I say 
that whatever one loves, is.  
Sappho

Ficticio, al lado triste de la irrealidad,
desde que habito la visión que escapa,
las miradas del mundo no me atañen:
los extraños protocolos de lo oscuro,
las imágenes, el brillo, el triunfo y amarguras.

Fanfarrias a la pena real, a los que viven,
a los que pueden perder de vista aquello
que han amado,
con dulce brevedad
y en silencio.

1. León de Greiff, “Tergiversaciones”.
**
medi tación 
interrumpida por pensamiento flotante 
sobre Jim Morrison

cuando
la lluvia
cae,
uno
celebra
que ella
reduzca
las ideas
a un
reluciente
hueso
verdoso.

Llueve. Por la gran oquedad
se escapa todo. Vuela.
Se ha quedado sin pausa
la lluvia. Jim Morrison in Paris;
termina todo. Il pleut.

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char